
Es de las preguntas más frecuentes que mis pacientes me hacen, creen merecer ser infelices o no dignos de tener una felicidad persistente y consistente en su vida. La frustración persistente por no obtener los resultados que desean, una infancia difícil, estrés persistente en el trabajo y muchas otras puedes ser las razones que ustedes mismos se entregan día tras día, para justificar el no ser felices.
Primero quisiera mencionar, que efectivamente todas esas razones podrían ser factores que favorecen y mantienen trastornos afectivos como la depresión mayor; pero no a todos los llega afectar de la misma forma, si colocamos a un hombre con un trabajo muy estresante y demandante, si tiene un núcleo familiar que le brinda apoyo, contención emocional, realiza actividad física y se alimenta de forma balanceada lo más probable es que le afectara menos este ambiente estresante que a un hombre con el mismo trabajo y nivel de estrés, pero que no cuenta con todo ese apoyo de su red social.
Entonces ¿todo depende de las personas que nos rodean y de la contención que nos puedan aportar? tampoco!, depende de muchos factores, tanto de cuanto tú permitas que los demás te definan y de cuánto dejas que las cosas te dañen, el primer filtro para todo el estrés y malas palabras, eres tú mismo y cuánto estas permitiendo que estas ideas y críticas se alojen en tus pensamientos, entre más prestamos atención a estos comentarios, más rumiantes se vuelven los pensamientos y más intrusiva se vuelve la molestia, impidiéndonos disfrutar de nuestro día.






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