
Existen riesgos de tomar alcohol con antidepresivos por varias razones, tanto en términos de seguridad como de eficacia del tratamiento. Aquí te explico los principales riesgos:
1. Mayor riesgo de efectos secundarios
El alcohol y los antidepresivos afectan el sistema nervioso central, lo que puede potenciar efectos adversos como:
- Somnolencia extrema y sedación → Puede aumentar el riesgo de caídas o accidentes.
- Mareos y falta de coordinación → Especialmente peligroso si se conduce o se realizan actividades que requieren concentración, como manejar maquinarias pesada o realizar un procedimiento que puede compremeter la seguridad de otras personas.
- Náuseas y vómitos → Algunos antidepresivos, como los ISRS (fluoxetina, sertralina), pueden causar cólicos, náuseas, dolor abdominal entre otros, que el alcohol puede empeorar.
2. Reducción de la eficacia del tratamiento
El alcohol puede contrarrestar los efectos del antidepresivo, reduciendo su capacidad para mejorar el estado de ánimo. Incluso puede agravar síntomas como la ansiedad y la depresión.
3. Mayor riesgo de depresión y ansiedad
Aunque el alcohol puede parecer un “relajante” en el momento, en realidad es un depresor del sistema nervioso central. Su consumo regular puede empeorar la depresión y aumentar la ansiedad a largo plazo.
4. Aumento del riesgo de pensamientos suicidas
Algunas combinaciones pueden aumentar la impulsividad y el riesgo de pensamientos suicidas, especialmente en personas que ya tienen una predisposición.
5. Interacciones peligrosas específicas
- Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) → Riesgo de crisis hipertensivas peligrosas.
- Bupropión → Puede aumentar el riesgo de convulsiones.
- Trazodona o mirtazapina → Potencian la sedación, causando un efecto similar al de un sedante fuerte.
Si estás en tratamiento con antidepresivos, lo mejor es consultar con tu médico antes de consumir alcohol






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